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10 consejos para crear vínculo con los hijos de tu pareja

10 consejos para crear vínculo con los hijos de tu pareja

¿Qué tal llevas la relación con los hijos de tu pareja?

Nunca pensé en tener una relación con un hombre que tuviera hijos,

pero el destino me lo puso delante, y yo dije que sí.

Sin embargo, aunque tenía muy claro que quería estar con mi pareja, no tenía tan claro lo de los hijos. Y la verdad es que al principio, uno de ellos, me lo puso bastante difícil.

O al menos, así lo viví yo.

En este post quiero explicarte mi experiencia personal de cómo conseguí vincularme con los hijos y, en especial, con la hija de mi pareja.

Por supuesto que cada familia, cada hijo, cada pareja es diferente y no podemos generalizar, pero a veces, lo que sirve a una persona, puede servir a otra, por eso espero que mi experiencia pueda serte útil.

Cuando conocí a mi pareja, él tenía 2 hijos (un niño de 8 años y una niña de 10), y yo, no tenía ninguno.

En su momento, busqué información en internet al respecto, pues era un tema que no había estudiado en la carrera, pero sólo conseguí encontrar un único artículo interesante,  ya que la información que encontraba, era demasiado general.

Así que voy a hacer un esfuerzo por concretar lo que considero importante.

Mis 10 consejos para crear vínculo con los hijos de tu pareja

1. Los hijos de tu pareja, son de tu pareja

Puede parecer obvio, pero déjame que te lo recuerde una vez más:  los hijos de tu pareja son DE TU PAREJA, es decir, NO SON TUYOS.

Por lo que tu “rol” no es el de ser “SU madre”, porque YA TIENEN UNA.

Y esto significa que hay muchas decisiones respecto a ciertos aspectos como el colegio a donde van, el dentista o cosas que los hijos puedan necesitar, en las que tú no tienes que intervenir.

Serán sus padres los que tendrán que tomar esas decisiones, respecto a sus hijos.

Y esto en algún momento, puede hacerte sentir un poco “apartada” o “aislada”, pero si comprendes bien que es importante que sean los padres los que decidan respecto a sus hijos, lo vivirás mucho mejor.

Otra cosa es que lo que decidan sus padres, no te parezca bien o adecuado.

En ese caso tendrás que hablar con tu pareja y darle tu opinión, pero respetando, en todo momento, su decisión.

¿Dónde está el límite?

Me he hecho esta pregunta miles de veces y créeme, que en determinadas situaciones, todavía me la sigo preguntando.

Porque aunque tú no eres su madre, tienes una convivencia con ellos y en cierta manera, tienes que adoptar funciones, vamos a decir por diferenciarlo, de  “madrastra”.

Quizá les has de hacer la comida, llevarlos al cole, ayudarles a hacer los deberes, jugar con ellos, hacer que se acuesten temprano y descansen…

Todo esto hace que, internamente, te hagas un poco de lío a la hora de ubicar tu rol.

Tú haces por ellos, lo que harías por tus propios hijos, sin embargo, hay ciertas cosas en las que tú, no decides.

Sinceramente, cuesta.

 

Lo importante es recordar que:

La madre es la madre y tienes que darle su lugar.

2. Tú eres la tercera

Imaginemos que tu pareja tuvo hijos con una persona y luego se separó. Pasado un tiempo, llegaste tú y te encontraste con una familia “formada”.  Aunque los padres ya no vivían juntos, habían creado su primera familia.

Te voy a decir algo que es muy evidente desde un punto de vista “externo, pero más complicado y difícil de aceptar, desde un punto de vista “interno”.

árbol generacional

La mujer con la que tu pareja tuvo los hijos fue “la primera”.  Luego vinieron los hijos y éstos fueron “los segundos”.  Finalmente, llegaste tú, por lo tanto te toca el “tercer lugar”, en la vida de tu pareja.

Esto es muy importante que lo tengas clarísimo, pues en tu mente tiene que haber espacio para todos.

Piensa que “Gracias” a que tu pareja se separó, su ex pareja dejó un lugar para que tú lo ocuparas. Y por eso, estás tú hoy ahí.

En vez de sentir rabia por no ser “la primera”, agradece el hecho de tener un lugar en esa nueva “familia” que se crea con tu llegada.

A mí me ayudó mucho a comprenderlo una terapeuta que realiza Constelaciones Familiares, cuyo creador fue Bert Hellinger.

Es un tipo de terapia que trabaja a nivel energético y sistémico, y nos ayuda a hacer las paces con las situaciones que vivimos y las personas de nuestro árbol familiar.

No sé si al leer lo de la tercera posición, puedes entender a qué me refiero, pero si tienes dudas, pregúntame.

3. Tu pareja te tiene que dar tu lugar

Ya hemos dejado claro que tú no eres su madre, pero tú tienes un lugar en esa familia, y el padre ha de darte ese lugar ante sus hijos.

Tu lugar en este caso es que eres la “nueva” pareja de su padre. Y él tiene que tratarte como a su pareja, delante de sus hijos.

Sé que hay personas que deciden esperar un tiempo para contarles a los hijos sobre la nueva relación, y me parece bien.

Yo no digo que las cosas se tengan que hacer de una determinada manera.

Pero en el momento en que lo decidís, entonces, él te ha de tratar como su pareja.  Ya no vale que te trate como “una amiga”, porque eso confundiría a los niños, y a todos.

Los niños no son tontos, se enteran de todo, aunque no nos lo digan.

Por eso, cuanto más honestos y sinceros seamos con ellos, mejor.

4. Las relaciones necesitan tiempo

tiempo para las relaciones

 

Cualquier relación necesita tiempo.  Pero más tiempo necesitan las relaciones con los niños, pues si por ellos fuera, mantendrían a sus padres juntos.

Al llegar una nueva pareja, TODOS necesitan un período de adaptación a la nueva estructura familiar.

Ten presente que, para crear vínculo con los hijos de tu pareja, vas a necesitar tiempo.

No pretendas que la relación fluya desde un primer momento, aunque también es verdad, que dependerá del niño.

En mi caso, con el niño nunca tuve ningún problema, pero la niña me rechazaba.

Y eso me dolía, porque no acababa de entenderlo.

Podría ser un mecanismo de protección 0 quizá un sentimiento de lealtad hacia la madre.

Pero también hay niños y niños, así que si estás ante un niño o una niña difícil, no tienes que asumir tú toda la responsabilidad de lo que pasa.  Recuerda que las relaciones las hacen las dos partes.

Mi propuesta es que te lo tomes con calma y cuides de ti, porque a nivel emocional, puede haber momentos de mucha tensión.

Habla con tu pareja y exprésale cómo te sientes, pero recuerda hablar en primera persona, para que el otro no interprete tus sentimientos como un ataque.

5. El amor no es obligatorio

Una de las cosas que me gustó del único post que encontré que me sirvió, fue que hablaba de lo que podía sentir un hijo, por la pareja de su padre o su madre.

Y recuerdo que decía que, con los años, se podía llegar a sentir un amor parecido al que se siente por un familiar cercano.

Por supuesto, nada comparable a lo que puede sentir un hijo por su madre o padre, o unos padres por sus hijos.

Pero igual que ellos no están obligados a sentir amor por ti, tampoco es obligatorio que tú lo sientas por ellos.

Sobre todo al principio.

Tener esa información me relajó mucho, porque yo tenía sentimientos contrapuestos constantemente.

Sobre todo, no te juzgues y quédate tranquila, ya que es muy normal sentir emociones  totalmente opuestas.

6. Busca algo para compartir con los niños

En mi caso, a la hija de mi pareja le gusta la repostería y recuerdo que al principio me preguntaba si quería hacer magdalenas con ella.

Yo nunca había hecho magdalenas antes, así que no tenía mucha idea, pero valoraba el tiempo que pasábamos haciéndolas, pues era un tiempo “nuestro”, donde el vínculo se iba creando, porque era una actividad en la que ambas disfrutábamos.

Desde mi punto de vista, compartir algo que disfrutas, genera un sentimiento de bienestar que hace que las barreras emocionales caigan.

También era una oportunidad de pasar un rato a solas con ella, escucharla y “estar presente”, con ella y para ella.

Y esos momentos, iban haciendo que la relación se volviera más cercana.

Con el hijo me costó un poco más, porque a mí no me gusta el fútbol, pero finalmente, encontré algo que los dos disfrutamos y es, ver pelis.

Es verdad que en este caso, su padre suele estar presente, porque al padre también le gusta, pero a veces, hemos visto una pelicula, sólo nosotros dos.

Compartir esos momentos hace que se vaya creando el vínculo con los hijos de tu pareja.

7. Compartir tiempo haciendo algo todos juntos

La nueva estructura familiar necesita de vivencias, recuerdos, momentos y experiencias que harán que poco a poco, todos los miembros del grupo se relajen, y se sientan pertenecientes a él.

compartir actividades con los hijos de tu pareja

Para ello, el nuevo sistema familiar ha de compartir tiempo, espacio, momentos y si es posible, hacer algo que a los niños les guste. Puede ser ir a algún sitio determinado o hacer alguna actividad juntos.

Lo importante es que haya una vivencia de algo agradable con la nueva estructura familiar, que ayude a la consolidación de la misma.

8. Dile las cosas que no te gustan directamente al niño o niña

En este apartado me gustaría puntualizar tres cosas:

  • No puedes estar todo el rato diciéndole lo que no te gusta o lo que hace mal
  • Elige bien el momento y el tono en el que se lo dices
  • Dile una sola cosa a la vez

Te pondré un ejemplo de mis inicios en la relación:

Recuerdo que cuando hacía magdalenas con la hija de mi pareja, al acabar, ella dejaba todo lo que habíamos ensuciado en la pica, y yo lo fregaba todo.

En aquel momento yo estaba priorizando el  “hacer algo juntas” al hecho de que fregara lo que ensuciaba.

Pero, ¿sabes qué pasaba?

Que no me gustaba nada ese comportamiento y cada vez me daba más rabia.

A la cuarta vez que me pidió de hacer magdalenas, le dije:

Sí, pero al acabar, los platos los fregamos las dos”.

Y así fue.

Si no dices las cosas que te molestan o lo que te gustaría que ella o él  hiciera, empiezas a sentirte mal. Y ese malestar hará que, sin querer o sin ser consciente de ello, cambies tu comportamiento hacia el niñ@, volviéndote quizá más arisca.

El niñ@ notará tu cambio de actitud, pero no lo entenderá.

Otra cosa también importante es decidir qué cosas puedes decirle tú directamente y qué otras es mejor que se lo diga su padre o su madre, pues el vínculo que ellos tienen es diferente.

Habla con tu pareja y decididlo juntos.

De hecho tu pareja te ha de ayudar mucho en la relación con sus hijos y, si no lo hace, tienes que pedírselo.

Él ha de enseñar a sus hijos a respetarte, a valorarte y a tenerte en cuenta.

Normalmente, eso lo hace con el ejemplo, pero también corrigiéndolos cuando hace falta.

9. Tú eres un modelo a seguir

Estás con ellos y ellos están creciendo. Puede que no estén siempre a tu lado, si los padres tienen la custodia compartida, pero los niños “copian” a los adultos.

Y, en concreto, a aquellos con los que tienen una relación cercana e importante.

Así que aunque no eres su madre o su padre, sí eres una persona importante para ellos y cuenta que ellos van a estar observándote y, si les gusta lo que ven, acabarán por imitarte.

Aquí es donde tu rol gana importancia y puedes enseñarles tus valores, con tu ejemplo.

Recuerda que una acción vale más que mil palabras. Así que sé ese modelo para ellos.

10. Y no te olvides de cuidar de ti

Por último y no por ello menos importante, quiero decirte que el proceso de crear vínculo con los hijos de tu pareja no es fácil, y vas a tener que cuidarte mucho y estar atenta a tus necesidades.

Tendrás que ser paciente contigo y aceptar y gestionar aquellas emociones que vayan surgiendo.

Trátate con cariño, no seas demasiado exigente contigo misma y date a ti también, un tiempo para ir asimilando tu nueva situación.

La convivencia es difícil con cualquier persona, así que roces van a surgir siempre, y cosas que te molesten, también.  Se trata de ir gestionando tus emociones, de darles espacio, de preguntarte cómo te sientes y qué necesitas.

Mi consejo es que, en los momentos en los que la situación te supere, o estés desbordada por algo.

Para.

Busca un lugar tranquilo, céntrate en la respiración y vuelve a recolocarte en tu centro.

Medita.

Recuerda quién eres y pone el foco de atención en ti.

La relación más importante la has de tener es contigo misma.  Si eso lo mantienes, el resto, lo podrás ir superando.

 

Ojalá este post te ayude. Ya me hubiera gustado a mí encontrarlo cuando buscaba información, pero bueno, pasado un tiempo, he podido escribirlo yo.

Si conoces a alguna persona en una situación similar, no dudes en enviarle el artículo, seguro que te lo agradece.

 

About author

Name:
Miriam Esquivel
Profession:
Psicóloga Coach
About me:
Graduada en Psicología. Máster en Terapia Breve Estratégica y Comunicación, Problem Solving y Coaching Estratégico. Formada en Psicoterapia Gestalt para adultos y niños y en Teatro Terapéutico. Con más de 10 años en Consulta Privada y 7 años realizando Talleres para adultos, adolescentes y niños.

4 comments:

  1. Angel roldan

    Agradezco tus palabras y pondre en practica lo mencionado, tambien te sigo por Facebook, saludos desde mexico.

    Reply
    1. Miriam Esquivel

      Saludos para ti también, Angel, desde Estocolmo 🙂

      Reply
  2. Angel roldan

    Hola, he leido tu Post y te puedo decir que no es tan fácil mi pareja tiene tiene 3 niños y a los cuales yo los quiero mucho y se que van a ser su prioridad siempre. Y se que todo lleva un orden como lo mencionas, pero nosotros en este caso el mio, hay veces que me siento excluido y no encuentro una posicion ESTABLE, es algo que no puedo explicar con exactitud.

    Reply
    1. Miriam Esquivel

      Hola Angel, gracias por comentar. En ningún momento creo que haya dicho que sea fácil. Para nada. Es muy difícil. Y es verdad que hay momentos en los que te sientes excluído. Yo también me he sentido como tú. Por eso es muy importante que cuando eso te pase hables con tu pareja, le cuentes cómo te sientes y encontréis la forma de incluirte. En mi caso, a veces, le pedía 10 minutos de exclusividad al día y eso me ayudaba. Pero de verdad que difçicil es y mucho. Así que tómatelo con calma, escúchate y estáte atento a tus necesidades y encontrad momentos especiales para la pareja.

      Reply

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