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¿Sabes cuál es la diferencia entre el amor y la atención?

¿Sabes cuál es la diferencia entre el amor y la atención?

¿Alguna vez te han explicado la diferencia entre el amor y la atención?

La verdad es que yo misma he confundido los términos durante mucho tiempo, y he recibido o demandado atención, cuando en realidad, lo que buscaba era amor.

Existen muchos sustitutos del amor, y en este post te hablaré de algunos como el sexo, la complacencia o la rebelión. Mi objetivo es que aprendas la diferencia entre el amor y la atención, para que dejes de esforzarte por conseguir la atención, y te centres en aquello que realmente mereces, que es todo el amor del mundo.

¿Y cuál es la diferencia entre el amor y la atención?

El amor nunca te pedirá que renuncies a ti, a tu persona o a lo que tú quieres. Siempre te respetará y valorará en todos los sentidos. Cuidará de ti y te tratará con mimo. Y dejarás de sentir vacío, porque estarás llena de amor.

La atención te pedirá que te sacrifiques, que antepongas las necesidades y deseos de otros, por encima de los tuyos, que lo des todo y te conformes con casi nada.  No te valorará y dejará en ti una constante sensación de vacío.

Sé que explicar la diferencia es más fácil que vivirla, pero ante la duda, pregúntate qué sientes y serás capaz de diferenciar si lo que obtienes es amor o atención.

 

 El amor es necesario para sobrevivir

Todos los seres humanos, desde que nacen, necesitan de amor y cuidados. De hecho, para asegurar su supervivencia, el bebé tiene incorporados toda una serie de mecanismos “seductores” para conseguir el cuidado y protección que necesita de los adultos.

Los padres, hacen lo mejor que pueden con los conocimientos y los recursos que tienen, para educar a sus hijos, pero no es raro que de niña, aún y con los “mejores” padres del mundo, hayas experimentado momentos de soledad, de falta de afecto, o de sentir que no conseguías el suficiente amor por parte de tus seres queridos.

niña buena y rebelde

Entonces, podías utilizar diferentes tácticas para conseguirlo, como por ejemplo, convertirte en  una niña “buena”, modélica, impecable, tan perfecta como fuera posible…de esa manera, no tendrían más remedio que quererte.

O, si por las buenas, no conseguías su amor, entonces, podías pasarte al lado contrario y convertirte en la “rebelde”, porque de alguna manera, tenías que conseguir que te hicieran caso.

Así que llegas a la vida adulta con hambre de amor y con patrones de conducta determinados, para conseguirlo.

Sin embargo, si en tu infancia no tuviste de tus padres o familiares, el amor que te hubiera gustado, es tu responsabilidad de adulta, el buscarlo en otra parte.

Y digo amor, no atención, que es diferente.

Pero expliquemos algunas de estas conductas que puedes utilizar, equivocadamente, para conseguir lo que quieres:

1. La Complacencia:

Si optaste por ser una niña “buena”, un ejemplo del que tus padres pudieran estar orgullosos, puede que hayas creado un patrón de comportamiento complaciente.

Eso significa que para conseguir amor, te dedicas a complacer a todo el mundo.

Tu “misión” por así decirlo, es satisfacer las necesidades de cualquier persona antes que las tuyas.

Pero si profundizas un poco más en esta buena disposición, te das cuenta de que, en el fondo, tú lo que quieres es ser amada.

Complaces a cambio de atención.

Pero te olvidas de que atención no es amor, lo que pasa es que como se le parece tanto…te confundes y te conformas y, en el proceso, te olvidas de ti.

2. La rebelión:

Si yendo de “buena” no te salías con la tuya, puede que probaras a “ir de mala”. Créeme, que esta táctica obtiene muy buenos resultados.

Si te rebelas contra todo, consigues atención. Puede que no sea exactamente la atención amorosa que te gustaría, pero se suele valorar más que te miren porque te has portado mal, antes que pasar desapercibida.

Así que te dedicas a ir en contra de todo el mundo y a conformarte con esa atención que consigues a través de tu comportamiento.

Pero esto tampoco es amor.

En el fondo, sientes la misma falta de amor que en el primer caso, lo único que tu estrategia para conseguirlo, es distinta.

Consigues atención, utilizando un patrón de comportamiento que te deja vacía por dentro.

3. El sexo:

Cuando llegas a la vida adulta, tus estrategias para conseguir amor, se refinan.

el sexo como sustituto del amor Desde mi punto de vista, el sexo es lo que más se asemeja a un sucedáneo del amor. Porque, el contacto físico con otra persona, permite impregnarse de su energía y, por algunas horas o incluso días, puedes olvidar tu necesidad de amor.

Es muy fácil confundir la atención que recibes durante el acto sexual, con el amor.

Incluso, aunque seas capaz de ver, que lo único que tienes es atención durante un tiempo determinado, te auto-engañas, creyendo que esa atención física que recibes, es lo más cerca que puedes estar del amor.

Pero,

¿Cuál es el precio que pagas por este sucedáneo del amor?

Como dice, el Dr. Miguel Ruíz, te conformas con “migajas” cuando podrías tenerlo todo.

En su libro, la Maestría del Amor, pone un ejemplo que me gusta mucho y que dice algo así:

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Si tú tuvieras una cocina mágica en tu casa, que te diera toda la comida que desearas de cualquier parte del mundo, nunca te preocuparías de qué comer.  Cualquier cosa que quisieras se la podrías pedir a tu cocina  y ella te la daría con gusto.  Incluso podrías invitar a tu casa a quien quisieras, pues tu cocina mágica te daría comida en abundancia, para todos.

Imagina que un día, llamara a tu puerta una persona con una pittzza y te dijera: “te doy la pittzza, si me permites controlar tu vida. Sólo tienes que hacer lo que yo quiera”.

Teniendo una cocina mágica que te puede dar todas las pittzzas que quieras, ¿qué crees que le contestarías?

– Anda pasa, que ya te invito yo.

Pero ahora imagina otra situación en la que tu llevas varios días sin comer, tienes mucha  hambre, y no tienes suficiente dinero para comprar comida. Y viene la misma persona y te ofrece lo mismo. Incluso te dice que si haces lo que él te diga, te dará 1 pittzza cada día.

¿Aceptarías su pittzza?

Puede que no te gustara mucho la idea de tener que renunciar a ti, pero….tu necesidad de comer sería tan grande que, probablemente, aceptarías.

Y eso es lo que te pasa cuando tienes hambre de amor:

  • Aceptas la atención como sustituto del amor
  • Renuncias a ti, para dejar que sea otro el que guíe y controle tu vida
  • Te conformas con las migajas que te dan, olvidando que tú mereces mucho más.

¿Y cómo dejar de conformase con migajas?

Pues empezando a darte a ti lo que necesites. Aprendiendo a amarte tanto, que puedas darte tu comida preferida, para que cuando otro pittzzero venga a tu puerta con semejantes intenciones, seas capaz de cerrarle la puerta en sus narices.

Mi deseo es que encuentres el amor de tu corazón y, que nunca más vuelvas a conformarte con migajas o sucedáneos del amor. Y, sobre todo, que si te descubres en algún patrón para conseguir atención, puedas pararlo y redirigir tu camino.

Y por último, recuerda que no estás sola. Desde aquí te envío toda la fuerza y visión de la que soy capaz.

 

About author

Name:
Miriam Esquivel
Profession:
Psicóloga Coach
About me:
Graduada en Psicología. Máster en Terapia Breve Estratégica y Comunicación, Problem Solving y Coaching Estratégico. Formada en Psicoterapia Gestalt para adultos y niños y en Teatro Terapéutico. Con más de 10 años en Consulta Privada y 7 años realizando Talleres para adultos, adolescentes y niños.

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