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Cómo evitar los juicios en la educación de los niños

Cómo evitar los juicios en la educación de los niños

La educación de los niños es un tema delicado, pues los padres lo hacen lo mejor que pueden y saben, aunque a veces, no se den cuenta de que pueden estar comentiendo algunos errores

Los adultos somos expertos en juzgar sin darnos cuenta y, precisamente por eso, es posible que estés juzgando a tus hijos sin ser consciente de ello.

La intención de este post es ofrecerte algunas pistas para que puedas valorar si, en tu caso, estás juzgando a tus hijos o no.  Y qué puedes hacer para dejar de hacerlo.

La educación de los niños

Nadie nos enseña a ser padres, y las referencias que tenemos se basan en lo que nosotros como hijos, vivimos.

parents and children

Suele pasar que, si pasaste tu infancia bajo un estilo educativo autoritário, quieras hacer algo completamente diferente con tu hijo, y darle todo el amor que tus padres no te dieron.

O, si tus padres no se ocupaban de ayudarte a resolver tus problemas, ahora quieras darle todo el apoyo del mundo a tu hijo, para que no sienta aquellas carencias que tú sentiste.

Y está bien querer superar las carencias que tuviste en tu infancia, pero hay que tener cuidado.  Es posible que, te pases al polo opuesto.  Es decir, del autoritarismo a la hiperprotección.

Y eso tampoco es bueno par los niños.

Pues educar implica ayudar al niño a ser independiente y autónomo.

Los Juicios

Un juicio consiste en determinar, consultando a tu razón, si alguien o algo que ha sucedido es positivo o negativo para alguien, o para ti misma. 

En cuanto nos presentan a una persona o, sin conocerla, podemos hacernos una primera impresión positiva o negativa de la misma. 

También lo hacemos con las situaciones, así podemos juzgar una situación como positiva o negativa en función de nuestra interpretación de la realidad.

Esta manera de juzgar, es normalmente inconsciente y juzgamos  tanto a otros adultos, como a los niños. 

Lo que sucede es que si yo le digo a un adulto:

eres un poco tonto”,

puede que me mire, con cara de pocker y, quizá, hasta me conteste:

 “¿en qué te basas para decir eso?

o quizá,

lo mismo el tonto eres tú, y no te has dado cuenta”. 

Pues, un adulto, tiene la capacidad de discernimiento, que le permite valorar si aquello que le han dicho es verdad o no.  

Sin embargo, los niños carecen de esta capacidad y, consideran que aquellas palabras o frases que reciben de  sus padres, hermanos mayores, educadores o personas importantes en su vida, son, indiscutiblemente, verdaderas.  

Cuando el juicio se convierte en identidad

identity

El problema de la educación de los niños es que se juzga al niño por sus actos.

Cuando se equivoca, se le dice:  qué tonto eres”.

Lo que ha hecho mal el niño es una acción y, sin embargo, se está juzgando su persona al decirle “eres”.

No se le dice: “te has equivocado, tienes que hacerlo de otra manera“, se le hace un juicio respecto a su forma de ser.

Y ese es el peligro, que incorpore el juicio como parte de su identidad.

Porque la frase de “qué tonto eres“, que como padre o como  madre, puedes expresar sin ninguna mala intención y casi sin darle importancia, sí la tiene para un niño que está formando su autoconcepto, es decir, su idea respecto a cómo es él.

Otro ejemplo de juicio es cuando el niño llora y se le dice: “qué débil eres” o “eres un llorica, lloras por todo”.

Se vuelve a juzgar el acto de “llorar” como su persona “eres débil”.

Recuerda que el niño, que no tiene filtro ninguno para verificar si esa afirmación es o no cierta, la tomará por verdadera, y pasará a incluirla como parte de su identidad. 

Claro, que esto no pasa porque se lo digamos una sola vez.

Pero cada vez que incluimos un juicio sobre su persona, le ayudaremos de forma positiva o negativa, a construir la idea que él se está formando de sí mismo. 

La diferencia entre el Ser y el Estar (o el Hacer)

En la educación de los niños es muy importante diferenciar la persona (el ser) de lo que hace (el hacer) o, de cómo está en ese momento (el estar).

Si el niño llora, es necesario que se acepten sus lágrimas como cualquier otro sentimiento, y que no se juzgue el acto de llorar, como un signo de debilidad.  

Llorar es un sentimiento más, como reír, estar asustado o rabioso.

El niño “está” triste y lo que “hace” es llorar.  Esto nada tiene que ver con que él sea de una determinada manera o de otra.  ¿lo ves?

Si el niño se equivoca, se ha equivocado en su manera de actuar, pero podemos darle un mensaje más constructivo, como por ejemplo:

tienes que practicar más

Pero no lo juzguemos como tonto o inútil, porque de esa manera, lo estaremos limitando.

A veces, no es fácil dejar de juzgar, porque nos juzgamos a nostras mismas constantemente. 

¿Nunca te has “pillado” diciéndote a ti misma: “qué tonta eres”? o ¡”qué despistada eres”!

Empieza a tener cuidado con lo que te dices a ti, y así, será más fácil que la educación de los niños no esté basada en los juicios. Recuerda que tú eres el modelo, y así como tú te tratas a ti misma, tratarás a los demás.

Si aprendes a dejar de juzgarte a ti misma, dejarás de hacerlo también con tus hijos, y mejorarás su autoestima y la de ellos.

Así que, ¡que empiece por ti!

About author

Name:
Miriam Esquivel
Profession:
Psicóloga Coach
About me:
Graduada en Psicología. Máster en Terapia Breve Estratégica y Comunicación, Problem Solving y Coaching Estratégico. Formada en Psicoterapia Gestalt para adultos y niños y en Teatro Terapéutico. Con más de 10 años en Consulta Privada y 7 años realizando Talleres para adultos, adolescentes y niños.

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