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¿Te asusta la soledad?

¿Te asusta la soledad?

¿Te has encontrado alguna vez haciendo mil cosas por tal de no estar sola?

¿Quedas con personas que no te interesan o no te aportan nada porque te asusta la soledad?

¿Qué es lo que más temes?

Durante mucho tiempo traté de evitar la soledad a toda costa.

Pero tengo una excusa:

Cuando era pequeña mis padres trabajan en una frutería.  Se iban por la mañana y volvían por la noche.  Incluso había noches que también se iban a comprar fruta al mercabarna, así que realmente, no es que me sintiera sola, es que, en aquella época, ESTABA sola.

Bueno, miento, mi perra Queen, me hacía compañía, ¡menos mal!

El caso es que le cogí tirria  a eso de estar sola y, en mi juventud, me las ingenié para tener muchas “amigas” o, conocidas con las que poder quedar en cualquier momento.

¿Cuál es tu excusa?

 

Todas hemos huido, alguna vez, de nosotras mismas

soledad

Yo huía porque me aterraba el encuentro conmigo misma.

Si me quedaba sola, me asaltaban pensamientos de las cosas que no me gustaban de mí, de mis relaciones o de mi vida.

Y afrontar todos esos pensamientos y sentimientos era demasiado para mí.

No sabía cómo afrontarlos, ni de qué manera, así que si me entretenía quedando con alguien, y evitaba mis sentimientos incómodos.

Recuerdo haber llegado a tener mi agenda social tan llena, que cuando un amigo me decía de quedar, le proponía un día, al cabo de 2 semanas.

Y tú, ¿por qué huyes?

 

¿Hasta dónde puedes llegar?

Si te asusta la soledad, es posible que puedas llegar a hacer cosas, o quedar con personas que ni te gustan, ni te interesan o, incluso, con las que no compartes sus valores, pero que te salvan de tu encuentro personal.

También puedes llenarte de trabajo o de actividades, para no tener ni un minuto libre, y llegar tan agotada a casa que, lo único que te apetezca sea irte a dormir y no pensar en nada.

Y no pasa nada, todos lo hemos hecho.

Pero llega un momento, en el que incluso te cansas de tener que estar siempre haciendo cosas, quedando con gente, trabajando mucho o estando pendiente del afuera.

En ese momento, podríamos decir que has tocado fondo.

 

El encuentro con una misma

La primera vez que tuve un encuentro “conmigo”, lloré de emoción por el encuentro y, de tristeza, por haber estado tanto tiempo sin querer saber de mí.

Porque cuando eres capaz de estar contigo misma, NUNCA más te vuelves a sentir sola.  Porque estás contigo, y, ya no te asusta la soledad.

Para mí, el encuentro contigo implica reconocer, al menos, dos partes en tu interior.

Les puedes llamar como quieras: cabeza y corazón, hemisferio derecho y hemisferio izquierdo, parte adulta y parte niña o, como lo llama la Terapia Gestalt, el perro de arriba y el perro de abajo…tú eliges.

cabeza y corazón

Pero siempre hay una parte de ti que quiere unas cosas, y que “conversa internamente” con esa otra parte de ti, que quiere otras.

¿Me sigues?

Por ejemplo, está la parte de ti que dice que quiere quedar con alguien, y la otra parte u otro pensamiento, que te dice que está agotada y necesita descansar.

Si eres consciente de la conversación que se genera en tu mente, entonces, puedes llegar negociar algo, que a ambas partes les parezca bien.

En el caso del ejemplo, podría ser salir un ratito a tomar algo cerca de casa, y volver pronto para irse a dormir.  O también, irse a dormir hoy para descansar, y salir al día siguiente.

 

El problema viene cuando la soledad te asusta

Porque entonces, no hay negociación posible.

Ante cualquier situación que implique quedarte a solas contigo, tu elección siempre será lo contrario.

Pero yo te pregunto, ¿cuánto tiempo más puedes estar huyendo de ti?

¿Para qué huir?

¿Qué quieres evitar?

Créeme si te digo que si simplemente te paras y te quedas contigo, puedes iniciar una relación que puede llegar a convertirse, en la mejor del mundo.

Tú, contigo.

No necesitas más.

Además, ¿te imaginas estar con una persona que te entiende a la perfección? Que sabe, exactamente, cómo te sientes y qué necesitas…es la bomba.

Claro, que primero, puede que tengas que pasar por algunos sentimientos incómodos.

Pero cuanto antes los pases, antes podrás llegar a tener una relación maravillosa contigo.

 

No te lo pienses más

Proponte tener una cita contigo, al menos, 1 vez a la semana.

Date espacio para escucharte, para cuidarte, para mimarte, para atender a tus necesidades y deseos, para llorar si hace falta o enfadarte si es lo que te surge.

Pero, sobre todo, para darte ese espacio en el que empezarás a construir la mejor relación que vas a tener en tu vida, la tuya.

¿Todavía sigues pensando que te asusta la soledad?

Espero que no.

 

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About author

Name:
Miriam Esquivel
Profession:
Psicóloga Coach
About me:
Graduada en Psicología. Máster en Terapia Breve Estratégica y Comunicación, Problem Solving y Coaching Estratégico. Formada en Psicoterapia Gestalt para adultos y niños y en Teatro Terapéutico. Con más de 10 años en Consulta Privada y 7 años realizando Talleres para adultos, adolescentes y niños.

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