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¿Consigues poner límites?

¿Consigues poner límites?

¿A ti también te pasa que a veces pasan tus límites y tú no te das cuenta?

O quizá, ni siquiera sabes cuáles son tus límites, sólo que a veces te sientes mal y no sabes por qué.

¿Te has preguntado alguna vez dónde está tu límite?

¿Consigues poner límites?

Imagina una vida en la que tienes clarísimo lo que quieres, sabes dónde están tus límites, qué sí aceptas y qué no.

Además, te das cuenta en seguida si alguien o algo los traspasan, y sabes pararle los pies.

Eres capaz de decir no, y no tienes ningún problema en apartarte de todo aquello que no respete tus límites.

No está mal, ¿eh?

Te imagino pensando…sí, claro, como si fuera tan fácil.

Ya lo sé.

Tampoco es fácil para mí.

¿Cómo? ¿Para una psicóloga no es fácil poner límites?

Bueno, pues eso dependerá de muchos factores.

Primero decirte que además de psicóloga, soy un ser humano…me equivoco y, sobre todo, no soy una iluminada.

Además, crecí en una familia donde no había ningún límite y, a mi padre, que se los pasaba muy a menudo, debido a su enfermedad, nadie lo paró.

Así que, he tenido que APRENDER a poner límites.

limites

Por lo que trataré de resumir el proceso en 3 pasos sencillos:

1. Definir los límites personales

La REA define límite como “extremo que puede alcanzar lo físico y lo anímico”.

Cuando hablo de los límites personales, me refiero, principalmente, a los segundos, los que tienen que ver con nuestras emociones.

Muchas veces, sin haberlo pensado antes, ya sabemos qué aceptamos y qué no.

Pero otras, no lo sabemos, y es importante definirlo para no llevarnos a nosotras mismas, a situaciones extremas.

Ejercicio:

Podrías hacer una pequeña lista de cuáles son tus límites personales.

lista de límites1

2. Identificar los propios límites

Una vez definidos, significa que los conoces, y por lo tanto, tiene que ser fácil para ti, identificar cuándo estás llegando a tu límite personal.

Curiosamente, suele suceder que esta “identificación” falla, y acabamos sintiéndonos muy mal, y sin saber por qué.

Pero te daré un truco que nunca falla.

Es una alarma que te avisa.

Y te dice: “oye, esto no va bien”

Esta alarma la has sentido muchas veces, pero puede que no le hayas hecho caso.

Grave error.

Porque es lo que te protege de llegar a situaciones desagradables.

identificar límites

Yo identifico esa alarma como una sensación de malestar, es decir, empiezas a sentirte mal y/o puedes sentir también pinchazos en el plexo solar (lo puedes localizar en la boca del estómago, entre el ombligo y el corazón, en el pericardio o en la V de las costillas, debajo de los pechos).

 

Justo en ese momento, alguien puede estar pasando tus límites, faltándote al respeto, o no cumpliendo lo acordado.

Y ese alguien puede ser externo, pero también puedes ser tú misma.

Y aquí, la cosa se complica.

Porque tenemos una gran capacidad de auto-engañarnos.

Podrías estar faltándote al respeto, o no cumpliendo tus propios pactos, e inventar, al mismo tiempo, mil excusas que te justifican.

3. Poner límites

Sabes cuáles son tus límites, sabes cuándo alguien los pasa, así que es momento de que los pongas.

Para mí,

Un límite va asociado a una acción o consecuencia.

Si no fuera así, no habría límite

Por ejemplo,

A nivel personal,

Imagina que eres muy trabajadora y que sueles exigirte mucho.

Al cabo de un tiempo, esa exigencia se vuelve cada vez más agobiante, hasta que finalmente, explotas emocionalmente, por no poder aguantar tu propia presión.

Sigamos ahora la secuencia que hemos estado explicando:

Paso 1: definir el límite.  Cuando te exijes dar más de lo que puedes y no te concedes descansos, te llevas a ti misma a una situación extrema.

Paso 2: identificarlo.  Cuando llevas 4 o 5 días exigiéndote dar todo y más, empiezas a sentirme mal.  Quizá frustrada, agobiada, irritable, triste, rabiosa…

Paso 3: Poner límite: Cuando notes que EMPIEZAS a estar cansada, irritada o acelerada, podrías:

  • darte ciertos descansos en los que puedas recuperar fuerzas
  • darte espacios donde hacer activamente nada,
  • introducir en tu semana alguna actividad de ocio y disfrute
  • o bien…

Cada persona tendrá que asociar una acción o consecuencia a cada límite personal.

Si pasa esto, hago lo otro.

Si sucede tal cosa, actuaré de tal manera.

Y esta es la manera de poner límites.

A veces, necesitarás tiempo para pensar qué actuaciones o consecuencias realizarás.

Pero es importante que lo hagas.

Porque si no lo haces, pasarás tu vida de explosión en explosión emocional.

falta de respeto

Y ¿para qué?

Si sirviera de algo…

4. Beneficios de poner límites

Si tú te respetas y respetas tus límites, los otros también lo harán.

Si alguien pasa tus límites y tú se lo haces ver actuando de una determinada manera, o poniendo una consecuencia, estás enseñando a esa persona cómo debe tratarte.

El saber cuáles son tus límites te protegerá de explosiones emocionales innecesarias.

Cuando seas capaz de poner límites, es decir, de tomar decisiones y actuaciones cuando no se cumplen, te sentirás más segura de ti misma.

Y aumentará tu autoestima y tu fortaleza.

 

Así que, ¿a qué estás esperando para empezar a definir cuáles son tus límites?

Coge boli y papel.

Piensa en situaciones en las que te sientes o te has sentido mal.

Identifica en qué momento la cosa ya se había desbordado.

Localiza el momento en el que EMPIEZAS a no estar bien, mucho ANTES de la explosión emocional.

Ese es el momento para poner un límite, y elegir una consecuencia o acción, que realizarás si eso vuelve a suceder.

Tienes trabajo.

 

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About author

Name:
Miriam Esquivel
Profession:
Psicóloga Coach
About me:
Graduada en Psicología. Máster en Terapia Breve Estratégica y Comunicación, Problem Solving y Coaching Estratégico. Formada en Psicoterapia Gestalt para adultos y niños y en Teatro Terapéutico. Con más de 10 años en Consulta Privada y 7 años realizando Talleres para adultos, adolescentes y niños.

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