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Advertencia: las expectativas sobre los demás pueden hacernos sufrir mucho

Advertencia: las expectativas sobre los demás pueden hacernos sufrir mucho

Para entender lo que te digo respecto al dolor que pueden causarnos las expectativas sobre los demás, quiero que contestes a la siguiente pregunta:

¿Cuántas veces has esperado algo de los demás y estas personas han reaccionado de manera diferente a lo que esperabas y, como consecuencia, te has decepcionado o desilusionado?

¿Cuántas?

Muchas, ¿verdad?

Y yo, ¡la primera!

Las personas tenemos esta tendencia a pensar que los otros, pensarán o reaccionarán igual que nosotros.

Y, de alguna manera, esto es lógico, porque para una misma, es lo “normal”.

Pero, la realidad nos dice que cada persona tiene una experiencia, unos valores, una forma de ver la vida, y también, una manera de actuar que, generalmente, no es la misma que la nuestra.

Pero, tener expectativas sobre los demás, ¡no lo podemos evitar!

¿O sí?

¿Y si yo, de entrada, ya cuento con que el otro o la otra, va a pensar, sentir, actuar y reaccionar de una manera diferente de como yo “espero” que lo haga?Expectativas sobre los demás_2

Incluso, podríamos jugar a imaginarnos diferentes opciones:

  • ¿Cómo reaccionaría Juan al respecto?
  • ¿Cómo actuaría María en esta situación?
  • ¿Cómo se sentiría Laura si le pasara lo mismo que a mí?
  • ¿Cómo pensaría Felipe ante este problema?
  • Etc.

La idea de este pequeño juego consiste en ampliar nuestra percepción, nuestra manera de ver las cosas.

Para no dejarnos atrapar por nuestra visión personal y cerrada de cómo debería ser la vida, las personas, las situaciones…

Porque cada vez que las expectativas sobre las demás se apoderan de nosotros, nos ilusionamos.

Nos creemos nuestra propia fantasía.

Y claro, como es una fantasía, al no cumplirse, nos desilusionamos, decepcionamos y sufrimos.

Por supuesto, que casi nunca somos conscientes de este proceso.

Normalmente, proyectamos nuestro dolor al otro.

¡Cómo ha podido reaccionar así!

¡Cómo es posible que hiciera aquello!

No entiendo cómo pudo contestar lo otro…

O, peor aún,

¡Cómo ha podido hacerme esto!

Con esta última frase, hemos perdido de vista, por completo, que todo empezó por nuestra expectativa.

Por lo que el otro…no es el responsable de nuestro dolor.

Es mi propia expectativa, la que me hace sufrir.

Ya sé que no es fácil.

Pero hagamos el intento.

No tanto de no tener expectativas de golpe, pero empezar a ampliar nuestra visión.

¿Cómo?

Expectativas sobre los demás_1

Ante una determinada situación o problema, trata de buscar maneras distintas de ver la situación o el problema.

Imagínate una mesa redonda y pones tu problema en el centro y tú, vas moviéndote alrededor de ella, buscando otras alternativas, otros ángulos de visión.

Y, si contigo no tienes suficiente, puedes preguntar a otras personas. 

O, también sirve ponerte en la posición de otra persona:

¿Cómo actuaría…

 …mi madre, padre, hermana/o, amiga/o, jefe, alguien a quien admiro, algún héroe o heroína…

…en esta situación?

Si conseguimos tener bajo control las expectativas sobre los demás, podremos mejorar muchísimo, nuestras relaciones interpersonales.

Y te dejo con una reflexión final:

¿Cómo y cuánto cambiaría nuestra vida, si no esperáramos de los demás que piensen, hagan y sientan como nosotros?

 

About author

Name:
Miriam Esquivel
Profession:
Psicóloga Coach
About me:
Graduada en Psicología. Máster en Terapia Breve Estratégica y Comunicación, Problem Solving y Coaching Estratégico. Formada en Psicoterapia Gestalt para adultos y niños y en Teatro Terapéutico. Con más de 10 años en Consulta Privada y 7 años realizando Talleres para adultos, adolescentes y niños.

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