Barcelona / Estocolmo +34 636 25 65 40 / +46 76 167 78 89

Cómo combatir la falta de deseo sexual en la mujer

Cómo combatir la falta de deseo sexual en la mujer

¿Alguna vez te ha pasado que cuanto más intentas provocar el deseo sexual menos lo consigues?

Ahora también puedes escuchar el artículo clicando en “Reproducir”

En este artículo trataré de explicar por qué algunas soluciones que intentas dar a este problema de falta de deseo sexual, en vez de solucionarlo, lo empeoran y te mantienen estancada en él.

También te daré algunas recomendaciones.

Posibles causas de la falta de deseo sexual

Causas pueden haber muchas, por eso, es muy importante descartar:

  • Que no haya causas médicas (físicas o fisiológicas) que lo impidan
  • Que no existan otros trastornos psicológicos que puedan estar provocando esa situación como la Depresión o los Trastornos del Comportamiento Alimentario.
  • Que no esté tomando fármacos o, en caso de que los tomes, asegúrate de que no son los causantes de esa inapetencia sexual.  Algunos fármacos pueden causarla como efecto secundario o provocar efectos concretos como  por ejemplo la falta de lubricación.
  •  Que no estés consumiendo ningún tipo de drogas, ya que éstas pueden alterar las funciones sexuales.

También hay disfunciones como:

  • Vaginismo: cuando la musculatura vaginal se contrae sin que la mujer lo desee e impide la penetración.
  • Dispareunia: dolor que siente con la penetración o cuando trata de conseguirla.

Estas disfunciones requieren de una investigación más profunda, así que te recomiendo que visites a un profesional.

Vamos a considerar que a ti no te pasa nada de esto y por lo tanto, tenemos que buscar la solución del problema por otro lado.

Cómo se genera la falta de deseo sexual en la mujer

vaginismo

¿Cuántas películas has visto o cuántos libros eróticos has leído en los que generalmente:

  • La mujer se excita sólo con que el hombre la mire (sin tocarla)
  • Una vez se ha quitado la ropa, está completamente lubricada y lista para el acto sexual
  • Su nivel de excitación pasa de 0 a 100 en cuestión de segundos
  • La penetración sin lubricación es super excitante
  • Etc. etc. etc.

Se empieza en la adolescencia o temprana juventud a ver ese tipo de películas, así que ya me dirás tú, el mensaje que le llega a una persona inexperta sobre el sexo respecto al comportamiento sexual femenino.

Después de años de bombardeo mediático,  puede que te hayas imaginado una serie de respuestas sexuales femeninas, que deberías tener durante un encuentro sexual.

Pero, ¿cuál es el problema?

Pues resulta que llegado el momento:

  • NO “sientes” lo que “crees” que “deberías” sentir, o bien,
  • tu cuerpo NO reacciona como tú esperabas.

Probablemente, después de tantos años viendo películas, te has creado una idea equivocada de lo que sucede en un encuentro sexual y te has creído que “lo normal” es lo de las películas y NO lo que te sucede a ti.

Así que lo que te sucede lo catalogas como “falta de deseo sexual”.

Soluciones Intentadas que empeoran el problema

1. Evitar los encuentros sexuales

Una de las soluciones intentadas más habituales cuando algo nos da miedo o no sabemos cómo manejarlo es la evitación.

Evitar te puede dar una sensación de alivio momentáneo, porque no tienes que pasar por lo incómodo de estar en una situación desagradable o estresante para ti.

Evitas y te sientes, a corto plazo, liberada.

Pero ¿qué sucede a largo plazo?

Cada vez que evitas un encuentro sexual, ¿te sientes más o menos capaz de solucionar tu problema?

Piensalo bien.

Cada vez que evitas, le estás dando el poder a aquello que evitas, por lo que cuanto más lo evitas, más grande se hace el problema.

Es una solución temporal, pero NO soluciona el problema.

De hecho, lo empeora.

Porque cada vez que evitas, estás haciendo que te sea más difícil afrontarlo.

Entonces, ¿evitar te ayuda o te mantiene estancada?

2. Querer provocar VOLUNTARIAMENTE el deseo:

Imagina que empiezas a besar a tu pareja y acabáis en la cama.

Tu pareja está llena de pasión, excitada y lista.

Entonces te das cuenta que tú, ni de lejos, llegas a ese nivel de excitación que ves en el otro.

Empiezan a sonar todas tus alertas.

  • ¿Qué me está pasando?
  • ¿Por qué no estoy excitada?
  • ¿Será que no me gusta lo suficiente?
  • ¿Por qué no reacciona mi cuerpo?

Tu mente, viéndote en apuros, decide tomar el control de la situación.

Inmediatamente, intenta FORZAR una respuesta sexual de acuerdo con tus creencias o tus “deberías”.

Así que los pensamientos que puedes tener en esos momentos podrían ser algo parecido a:

  • tengo que sentir”
  • tengo que relajarme”
  • tengo que experimentar deseo”
  • tengo que excitarme”

¿Y cómo es que NO funciona?

Pues porque cuanto más te esfuerzas en provocar una respuesta que tendría que surgir ESPONTÁNEAMENTE, menos probabilidades tienes de conseguirlo.

Ahora dime:

El pensar en “tengo que…”, ¿te ayuda a relajarte y sentir o te estresa más?

Ya.

Y si estás estresada, ¿es posible que tu cuerpo reaccione con excitación o es más probable que se bloquee?

Pues eso.

Cuanto más intentas provocar voluntariamente tu deseo sexual con la mente, más te bloqueas, porque pasas a razonar, lo que ha de ser espontáneo.

El deseo ha de surgir como reacción natural a una caricia, a unos besos, a unos preliminares… pero NO como respuesta a una exigencia personal,

Si te exiges tener una respuesta sexual determinada, vas a entrar en un círculo vicioso:

pensar –> forzar la reacción –> bloquearte

Y este bloqueo te traerá más pensamientos que volverán a forzar la reacción y aumentarán tu bloqueo.

Después de todo lo leído, ¿crees que forzar lo espontáneo te ayuda o es una solución que mantiene el problema?

¿Y qué puedes hacer?

Si lo que haces no te funciona, empieza a hacer algo diferente.

Te recomiendo algunas cosas:

1. Deja de exigirte

Olvídate de si tienes o no tienes deseo, de si sientes algo o no sientes nada, de si estás más o menos excitada, porque mientras sigas pensando, NO estás sintiendo.

Y el objetivo es SENTIR.

Trata de concentrarte en las sensaciones corporales.

2. Presta atención a otras cosas

A veces, estás tan focalizada en el si te excitas o no, que te olvidas de disfrutar de otras cosas, como por ejemplo, en la sensualidad.

sexo

Las caricias, los besos, un masaje, el mirarse a los ojos, el contacto piel con piel, la expresión del cariño…

Olvídate de si tu cuerpo reacciona sexualmente o no y trata de disfrutar del momento.

3. Evita evitar

Cada vez que evitas, estás dándole más fuerza al motivo por el cual evitas.

Por lo que al cabo de un tiempo, algo que empezó como un “pequeño” problemilla, se convierte en un gran problema que te invalida.

Además, evitar hace que aumente tu inseguridad y que sientas cada vez más miedo.

Por eso, lo mejor es afrontar el problema.

4. Habla con tu pareja

Busca un lugar y un momento relajado donde puedas hablar con tu pareja de lo que te sucede.  Evita que este momento sea antes o durante de la relación sexual.

Tratad de buscar entre ambos otras maneras de disfrutar de vuestros cuerpos, de las sensaciones, del estar juntos…

Poco a poco, con cada nuevo intento, se reducirá tu ansiedad y, con toda probabilidad, volverás a tener deseo.

5. Reflexiona si hay algún motivo concreto que esté provocando el rechazo al sexo

A veces una experiencia pasada no asimilada, puede provocar ciertos miedos e inseguridades que te impidan disfrutar del sexo en tu presente.

No está de más que dediques algún momento a buscar si hay algo que no hayas superado o que te traumatizara en tu pasado, que pueda estar provocando esa falta de deseo sexual actual.

6. Si tú sola no puedes solucionarlo, busca ayuda profesional

Si en vez de disfrutar, te agobias por tu exigencia, si cada encuentro sexual hace que tu ansiedad suba por las nubes, por favor, no te lo pienses ni un minuto más, busca ayuda profesional.

Toda persona merece disfrutar de su sexualidad, así que si tú no lo haces, es momento de tomar cartas en el asunto.

 

Espero que ahora tengas un poco más claro por qué algunas soluciones no te ayudan a superar la falta de deseo sexual.

Si crees que este artículo puede ayudar a otras mujeres, ayúdame a difundirlo.

 

About author

Name:
Miriam Esquivel
Profession:
Psicóloga Coach
About me:
Graduada en Psicología. Máster en Terapia Breve Estratégica y Comunicación, Problem Solving y Coaching Estratégico. Formada en Psicoterapia Gestalt para adultos y niños y en Teatro Terapéutico. Con más de 10 años en Consulta Privada y 7 años realizando Talleres para adultos, adolescentes y niños.

Leave a Comment

3 + 1 =